Y las que nos quedan por celebrar, rodead@s de nuestra gente. Recuerdo una vez, en una fiesta de Fin de Año, que llegamos todas, muy arregladitas, monísimas de la muerte, peinadas de pelu, que antes se hacía más que ahora, sùper nerviosas porque era una de nuestras primeras fiestas sin papis, en el garaje de una de nosotras. Buena música, buen ambiente y nuestra botella de coca-cola de 2 litros. Nos servimos hielito, todas alrededor de la botella. "Echame por fi, y a mí, a mí también", de pronto la botella se va a abrir, alguien la había agitado de la emoción, supongo, y eso empieza a dar vueltas por el suelo, sin que se pudiese coger y nosotras, tó pavas, mirábamos a la botella y veíamos como cada vez, quedaba menos coca-cola en la botella y más por todo nuestro cuerpecito serrano, ja, ja, ja. Llegué a casa lo más pringosa del mundo pero me lo pasé genial, churretosa, nada mona, pero nos reímos un montón y cada vez que me acuerdo de la cara de mis amigas, vuelvo a sonreír y me alegra saber que la edad del pavo, es sólo una etapa, y que afortunadamente, tiene fin.
Va por vosotr@s¡¡¡¡¡
1 comentario:
¿Y quién no ha utilizado la coca-cola para ponerse más moreno? Si es que sirve para todo.
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