martes, 24 de mayo de 2011

TANTO SI CREES QUE PUEDES COMO SI NO, ESTÁS EN LO CIERTO

La vida te pone a prueba casi a diario. Tenemos que estar constantemente tomando decisiones, valorando todo lo que ocurre a nuestro alrededor y eso a veces, se hace agotador. Pero luego, cuando ves que eres capaz de hacer cosas, que ni te imaginabas que podías hacer, te entra una cosilla por el cuerpo, que te hace sentir la persona más afortunada del mundo. Yo sigo pensando que somos capaces de hacer cualquier cosa que nos propongamos, el único matiz es, que a veces, hacerlo sólo es demasiado complicado y repartir el trabajo significa, que al final, también repartes la satisfacción. Eso me ha pasado a mí hace poco. Y ahora me siento súper feliz, primero porque he conseguido hacer lo que yo quería y segundo porque no tengo ningún reparo en admitir que hay cosas, que a veces me quedan grandes.
El hijo de una de mis mejores amigas hacía su primera comunión y no sé cómo ni en qué momento se nos ocurrió la idea de prepararle un pequeño buffet de postres de éstos que salen en las pelis americanas. Galletas de mil formas, magdalenas de colores y una tarta que parece hecha de plastilina. Primero investigamos para ver si lo encargábamos todo, pero claro, eso cuesta una pasta, y no está el horno para tantos bollos, así que pensamos, bueno, no importa, compramos una tarta "normal" y punto. Pero claro, él quería algo "guay", yo quería regalarle algo "guay" y el dinero no debe ser un impedimento. Pues ni corta ni perezosa me pongo a investigar. Y pienso: Si hay gente que hace ese tipo de postres, será cuestión de intentarlo, no creo que todas tengan un nivel experto en pastelería selecta de azúcar fina. Y bueno, buscas un poco por allí, otro poco por allá, vas viendo que con razón cuesta lo que cuesta, porque menudo trabajo... No creo que me dedique a ésto en la vida, ya tengo una amiga que sí que lo hace, se lo podéis encargar a ella. Pero también puedes hacerlo tú y además echar un buen rato. Llamé a la decoradora oficial del grupo, mi amiga Yolanda, la madre de la paciencia y le conté lo que me pasaba. Le dije que si ella me ayudaba seríamos capaces de hacerlo, pero que teníamos que hacerlo juntas, que yo sola no me iba a atrever y que me gustaría al menos intentarlo. Que lo peor que nos podía pasar es que nos tuviésemos que ir el día antes al súper, y al pobre mio comprarle una tarta de las que estuviesen en exposición. Y con más miedo que vergüenza nos pusimos manos a la obra.
Y todo es posible, lo hemos conseguido, con el consejo de gente experta y nosotras dos, hemos hecho un súper buffet de postre mucho mejor de lo que creíamos y aunque hemos trabajado mucho, también nos hemos reído un montón. Aún hoy me río cuándo recuerdo ya a las tantas de la noche que le decía: rubia, pasa de las galletas por favor que ya no puedo con mi alma y ella, ahí, al pie del cañón. Los maridos nos miraban con cara de éstas dos están locas y no sólo terminamos las galletas sino que aprovechamos hasta la última cucharada de lo que fuese inventando postrecitos. Gracias Yolanda, porque me has demostrado una vez más, que si quiero, puedo, y gracias Mariló, del blog de la casita dulce de las flores,
http://pandulcesyotraspalabras.blogspot.com/ porque sin tu ayuda desinteresada tampoco hubiésemos podido y gracias a tod@s lo que no desistís porque me recodáis que siempre es mejor intentarlo, que vivir eternamente sin saber si podía o no.
Éste es el resultado:






A veces ser novat@, tiene su encanto. 8·)

No hay comentarios: